La diferencia entre hoy y aquella tarde acalorada
es que no estoy sentada mirandote curiosa,
no estoy hoy temblando bajo tu cuerpo
con mis piernas atadas.
No estoy hoy adivinando tus manos y pies
recorriendo mi cuerpo
recordandome en mi mente
que sos real...que estas aqui
no estoy abriendo mi boca para beberte, entrelazando las manos,
moviendo mis caderas
susurrando canciones.
La diferencia entre hoy y aquella tarde
es que hoy estoy sola en la habitación donde me quitaste la ropa,
donde la cama fueron arenas movedizas
donde quedaron orgasmos regados entre jadeos y silencios.
La diferencia entre aquel día y hoy
es que soy yo la que moja mis propios dedos
y no son los tuyos los que entran lento
no es tu boca la que me hace temblar,
hoy es solo tu recuerdo
hoy no son tus ojos los que me logran perder
hoy es solo tu recuerdo.
Y en la misma habitación,
con tu recuerdo pegado a mi cuerpo desnudo
termino con un orgasmo sencillo
con mi sudor resbalando por la espalda,
digo tu nombre
y siento el frío de la ausencia y comprendo al fin
la diferencia entre aquella tarde acalorada y hoy:
que en esta misma habitación tu ausencia es hoy la que reina.
Y el recién llegado orgasmo se desvanece insospechado,
de ese segundo en el que mi placer se volvió sueño y nosalgia
recuerdo y angustia.
Y tu nombre retumba en mi cintura
y tu recuerdo se salpica de angustia
por traer de nuevo esa tarde acalorada

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