Empiezo a ignorar este amor que se siente apretujado en el pecho,
y empiezo a desear el Otro
que se siente prisionero por encima de mi pelo,
cabalgando sobre estos muslos,
al que ansío regalarle el calor de mi sexo,
el sabor de mis senos,
la soltura de unos besos
aún sabiendo que son pasajeros
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