miércoles, 18 de abril de 2012

Deseos sedientos

¿Qué quiere que le diga?
que sus manos las sueño como inquietas mariposas en mi estómago,
que sus muslos se mueven con un ritmo hipnótico,
que sus nalgas parecen suaves praderas
en donde descansar, cualquiera quisiera.
¿Cómo quiere que se lo diga?
¿que se lo diga suave y al oído?
que el olor de su cuerpo me embriaga,
me excita
y me hace soñar con el día en que los dos y a ojos cerrados
nos descubramos los cuerpos desnudos
...con furtivos movimientos
de las manos y los dedos.
¿O prefiere que le diga con mi silencio
y con una sola mirada, 
de esas que doy en medio pasillo,
que yo y si usted quiere,
lo podría desnudar ahí mismo
y con mi boca tragarme todas las preguntas,
dirigirnos sin miedo al deseo urgente
de vernos de frente sin aire, con ganas y fuertes,
como amantes primero
y ajenos luego,
así, quiere?
¿O quiere mejor que no le diga nada?,
y le deje en su mente la pregunta eterna,
enredada en la lengua
sobre este deseo,
ese que los dos vemos,
el suyo
y el mio
el de cuentos de noche 
y sueños con gemidos.
¿Quiere mejor que no le diga nada,
y que con fotos añejas le enseñe una mentira?
Eso, de que usted no me importa,
de que a usted no lo quiero
desnudo en mi cama
hambriento por acabar
el éxtasis perpetuo
del sueño por tocarnos despiertos
el hambre de acabar
con estos deseos sedientos.

2 comentarios:

  1. Me encantó este poema Xoch! :) Gracias por compartir el blog, en realidad he visto varios que me han gustado mucho. Lo seguiré sin duda!

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